¿Parusía o presencia?

Comentario al capítulo 10 del libro “El ser y el mesías” de José Porfirio Miranda:

Capítulo 10. ¿Parusía o presencia? Comentario.

El capítulo que presenta el autor a manera de “apéndice” es una argumentación acerca de los sinópticos y Juan en tanto acordes con el mismo mensaje, la misma escatología tradicional.

 Aquí simplemente se retomará un aspecto que, a mi parecer, es el punto álgido de la discusión entre defensores de las distintas escatologías (fuera o dentro de la historia); aquella que desemboca en una acción real y actual del humano es, pues, aquella que te hace cambiar la vida, la “metanoia” tan exigida por Jesucristo.

 Para tal cometido, partiremos de algunas ideas de K. Rahner:

Habla Rahner sobre la “espera próxima” en tanto autointeligencia fundamental del Jesús prepascual, y de éste cifrándola como plazo temporal que media hasta la llegada del reino venidero de Dios.

 En otras palabras, Jesús sabía sobre el sentido último del “pronto” del día venidero de YHWH y sabía también del carácter desconocido del “día” (e.g. “Yo os aseguro que no pasará esta generación hasta que todo esto suceda. Mas de aquel día y hora, nadie sabe nada, ni los ángeles en el cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre”. Cf. Mc 13, 30-32).

 Puede hablarse de error, continúa Rahner, en la espera próxima de Jesús:

“En este “error” habría compartido simplemente nuestra suerte, pues “errar” así es para el hombre histórico y por tanto para Jesús, mejor que saberlo siempre todo. Ahora bien, si se presupone y conserva el concepto existencial ontológico de “error”, el cual es más exacto, entonces no hay ninguna razón para hablar de un error de Jesús en su espera próxima: una conciencia auténticamente humana debe tener ante ella un futuro desconocido. La espera próxima de Jesús era para él la forma verdadera en que él debía realizar en su situación la cercanía de Dios que llama a la decisión incondicional. Con ello Jesús anuncia la cercanía del “reino de Dios” como la situación definitiva de decisión dada “ahora” por la salvación o perdición radical. La cercanía del reino de Dios, no dada siempre, sino “ahora” y en forma nueva, como la situación de salvación de suyo victoriosa del hombre, está indisolublemente unida ya para el Jesús prepascual con su persona”1

 ¿De qué nos sirve, entonces, saber que Jesús “esperaba” e igualmente que sabía que la venida del reino de Dios con su predicación era en “ahora”?

 Para obtener la respuesta, pasaremos a nuestro autor, P. Miranda.

 Comentando a Jn 14, 23, Miranda afirma que la “morada” a la que se refiere Juan tiene lugar en los creyentes mismos que viven en el mundo:

“… el Padre y Jesús vendrán al creyente y “harán morada” en él. Ahí es la morada definitiva, no en otro mundo ni en el cielo. No puede tratarse de otro mundo, ya que el versículo 16 promete que Jesús les enviará el Espíritu para que se quede con ellos para siempre. Y en el versículo 12 se les asegura que el creyente hará “obras mayores” que las de Cristo, cosa que no tiene sentido en otro mundo”2

Sabemos entonces que la morada del Padre y de Jesús siempre es presente, es actual, y como tal, se manifiesta actual y realmente en la historia de cada hombre; o séase que la presencia historizada de Jesús tiene su carácter de “otredad”.

 

Con esto habrá que recordar que un conocimiento más pleno de la propia persona se obtiene a partir del “Tu”, ya que a partir del “otro” surgen en mí los gustos, los enojos, los descontentos, la simpatía, la empatía, las aberraciones; me conozco mejor cuando me desnudo ante el otro.

De hecho, si nos remitimos a la adquisición del lenguaje, caemos en la cuenta que tiene carácter forzoso de alteridad (el otro me llama); también si nos remitimos a la supervivencia en los primeros años de vida, o a la tecnología, que hace nuestra vida más fácil, más cómoda, etc. Es inevitable darnos cuenta que somos seres en relación, somos seres sociales.

En la Biblia esto se hace notorio ya en Ex 3, 4-5:

Cuando vio YHWH que Moisés se acercaba para mirar, le llamó de en medio de la zarza, diciendo: “¡Moisés, Moisés!” Él respondió: “Heme aquí.” Le dijo: “No te acerques aquí; quita las sandalias de tus pies, porque el lugar en que estás es tierra sagrada”

Dios, pues, hace la llamada primera: “¡Moisés, Moisés!”, y esa es la que nos interpela, nos despierta a la realidad, nos pide no solo la atención en consciencia, sino que nos exige que demos de nuestra parte todo: “Heme aquí” contesta Moisés. El “Heme aquí” implica la categoría del tiempo y la del espacio: “Heme”, de haber, del ser; y “aquí”, no ayer ni mañana, sino “hic et nunc” (aquí y ahora).

El llamado que nos hace Dios a través de Moisés, el de estar presentes ante “el que me llama”, y por tanto la exigencia de estar “para el otro”, se entiende cuando Juan nos identifica como “moradas” del Padre y de Jesús, y “las obras mayores” que haremos, están en función de nuestro hic et nunc para el “otro”, en el que también está presente el Padre y Jesús, y también está para nosotros.

Y el significado de ese estar “hic et nunc” para el otro queda resuelto por Jn 14,15.21, donde se afirma que “El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama”. Por tanto, se denota la obligación que tenemos hacia el otro en orden al amor.

En eso precisamente consiste el retorno de Jesús, ya que si Dios es amor, y de la vida del Jesús resucitado viven los cristianos, y el Paráclito es la presencia dinámica que da vida al que confiesa que Jesús es el Señor, entonces cada vez que guardamos “la palabra” (Jn 14, 23), es que amamos a Jesús, y si amamos a Jesús, guardaremos sus “mandamientos” (Jn 14, 15.21), y si guardamos sus mandamientos, cambiaremos al mundo “con obras mayores” (Jn 14,12).

Además de que estas obras muestran el bien, que es la presencia de Jesús en cada hoy histórico de cada hombre, está en conformidad con la ley del amor que ha cambiado nuestro mundo actual, pues en un tiempo se vivía con la “ley del más fuerte”, que se cambió luego por la “ley del ojo por ojo, diente por diente”, pero gracias a la “ley del amor” que Jesucristo nos trajo, se ha evolucionado en justicia, aunque falta mucho por crecer todavía, teniendo al “otro” como fin y no como medio, recordando que Dios se revela en el “otro”.

Con estas afirmaciones resta decir solamente que siempre es “esta generación” (Mc 13, 30; Mt 24, 34; Lc 21, 32), siempre es “hoy”, pues Dios nos habla en presente, y por eso cada “hoy” de la historia, habrá que vivirlo realizando las obras del amor.

Si regresamos un poco a Rahner, y obtenemos las consecuencias de “la conciencia auténticamente humana debe tener ante ella un futuro desconocido” y “Jesús anuncia la cercanía del “reino de Dios” como la situación definitiva de decisión dada “ahora” por la salvación o perdición radical” notamos la exigencia de vida que ya Miranda desde su estudio de Juan y de los Sinópticos nos ha mostrado: El hombre vive anclado en este mundo en categorías espacio-temporales y como tal realiza sus acciones en “hoy”, y debe realizarlas, en orden al amor, con un objetivo esperanzador: el sentido de la vida. Este sentido; distinto en su forma en cada persona, pero en su materia igual: lo mejor para él (que en su última consecuencia se le puede atribuir a Dios); es el que sustentará su vida.

1 K.RAHNER. Curso Fundamental sobre la fe. Introducción al concepto de cristianismo. Herder, pp. 294-300, Barcelona, 1979.

2 cf. JOSE PORFIRIO MIRANDA. El ser y el Mesías. Sígueme, pp 201, Salamanca, 1973

2 responses to “¿Parusía o presencia?

  1. hola joven Tzintli. primero que nada me presento soy Ma.Antonia trinidad. por lo que he leido de ti eres un erudito en Filosofia y en Teologia, me agrada que los jovenes como tu sean tan inteligentes y aprendan mucho de DIOS. yo quisiera saber: para ti que es DIOS y me enseñaras a conocerlo un poco mas, pues ya lo conozco pero siento una necesidad de conocer mas y mas pues para mi Dios es amor,ternura,sabiduria. Como te das cuenta yo amo a DIOS Y TAMBIEN A JESUS NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO QUE ES EL REDENTOR DEL MUNDO EN QUE VIVIMOS, DIOS NOS DIO A SU HIJO PARA SALVARNOS DE LAS INIQUIDADES DE TODOS NOSOTROS.espero me contestes,un saludo de aguila real.

    • jojojo!!! ya me hiciste el día!!! qué va, el mes!! con aquello de que soy erudito!! jaja…, mas bien ando en búsca de entrar en el proceso, jeje, y te lo digo por experiencia (he conocido a muchas personas con menos años que yo y con un discurso mejor fundamentado y más alegremente dispuesto…), de cualquier manera, agradezco mucho tu comentario!!

      Te cuento que me agradó demasiado que me escribieras (ups! ya me propasé con el uso del “tú”, espero no te moleste), sobretodo por que este blog lo comencé tratando de alcazar a uno que otro descarriado del camino de Dios que conozco por ahí, en el ámbito de la filosofía. Después pensé en escribir lo mismo que los teólogos, pero quitándole las palabras domingueras, así que por lo menos el propósito lo tengo, ya administraré mejor mi tiempo en el futuro, y podré llenar esta libreta de internet con comentarios aterrizados y no sólo míos, pues ya estoy reuniendo a varios cuates cristianos!! y pronto será un blog más amplio. Comoquiera, si ya te llegó a tí la inquietud de saber un poquito más sobre Dios, todo el intento de “bloggear” ya tiene su satisfacción!
      mmm, con aquello de enseñarte a conocer un poco más de Dios, pues te comparto unas frases del gran teólogo Karl Rahner (el más grande teólogo del S. XX):

      “el verdadero cometido de la teología no es transmitir un saber, sino iluminar, poner en evidencia y analizar las experiencias que, siempre y de modo inevitable, se dan en cada uno de nosotros. EStas experiencias humanas y trascendentales no pueden ser comunicadas al hombre como una novedad. Sólo es factible recurrir a ellas esperando que el hombre así interpelado reconozca su experiencia propia y la comprenda como bien interpretada. (…) Tales consideraciónes, por tanto, no pueden ser sino sugerencis, llamadas que inviten al oyente a descubrir en sí mismo, admitir y adoptar como suya esa o aquella experiencia quizá del todo anónima, a no rechazarla, y a preguntarse si ese particular llamamiento interpreta su experiencia son suficiente fidelidad. (…)
      Sólo cuando el hombre acaba por aceptarse como ser fundamentalmente abierto e indelimitable, puede hablarse de religiosidad. (…) Y sólo cuando alguien se dirige a la pregunta por el preguntar, al pensamiento pensado, al espacio del conocimiento y no sólo a los objetos del conocimiento, a la trascendencia y no sólo a lo captado de manera espacio-temporal en esta trascendencia, está en los inicios de llegar a ser un hombre religioso.
      Únicamente si el hombre no se sustrae a esa apertura e indefinibilidad de su propio ser, le es posible comprender lo que se esconde tras la palabra “Dios”. No basta con decir: lo así experimentado es Dios. TEndría que decirse también al revés: lo que se designa por la palabra “Dios” se entiende a partir de esa experiencia; de otro modo, nos amenaza siempre el peligro de imaginar, tras la noción de Dios, algo sin sentido, de desestimarla y decir luego que a uno no le queda más remedio que ser ateo” (…) Evidentemente, la idea de que Dios es sólo un nombre para designar ciertas experiencias humanas (aunque sin identificarlo con ellas) no puede verificarse sino a través de un análisis de las “experiencias trascendentales” del hombre.
      Mientras el hombre, en la práctica y según todas las apariencias, solamente tiene algo que ver con su medio experimental concreto, o sea con las realidades categoriales de este mundo, un examen más hondo revela que, de hecho, se halla también en íntimo contacto con otra realidad, a saber, la “estructura” (¿qué otro nombre puede dársele?) apriori, trascendental, de su propia subjetividad. ESta estructura trascendental debe manifestarse como condición de posibilidad de su conocimiento y libre actuar.
      (Fragmentos tomados de: “Escritos de Teología, Vol. IX, 162; y “Curso Fundamental de la Fe”, p. 41)

      Pues sólo son fragmentos que me parecen ideales para comenzar toda búsqueda de Dios, a sabiendas de que cualquier cosa que sepamos de Dios, sólo son barruntos, como ya dijo Sn Agustín, pues “entender” completamente a Dios sería “tener” en conceptos humanos algo que no es humano, lo cual es imposible. Pero como del sol podemos ver sus rayos, aunque no mirar directamente a la estrella, así de Dios podemos tratar de explicar y describir los rayos de su esencia, mas no la estrella que es.
      Me encanta el punto de partida de Rahner: somos espíritu en el mundo (con mundo designa Rahner todo lo material, y con espíritu, todo lo que está allende, es decir, más allá, de lo material). El punto de partida es el que permitirá un adecuado discurso posterior.

      Si te gusta leer (y tienes tiempo) te recomiendo que agarres cualquier libro de “teología dogmática”, que son los manuales donde están compendiados los saberes sistemáticos sobre las cosas de Dios (algunos ejemplos de temas: cristología, mariología, eclesiología, espiritualidad, sacramentos, teología fundamental, trinidad, biblia, etc.), y que lo acompañes con dos cosas esenciales: un buen comentario bíblico (independientemente de si eres evangélica, católica romana, luterana, ortodoxa, no importa, eres cristiana, y en esa línea te recomiendo los libros de Salvador Carrillo Alday, Misionero del Espíritu Santo. Tiene varios libros editados en la editorial San Pablo. Comentarios a los evangelios (a Mateo, a MArcos, a Lucas y a Juan) y otros libros (como introducción general a la Biblia, introducciónes a los profetas, etc). Me gusta este autor pues maneja un vocabulario sencillo, y no pierde mucho tiempo en discusiónes académicas, además sus libros son muy baratos!! jaja… La segunda cosa, es que se necesita mezclar todo estudio teológico con la espiritualidad (oración, y sobretodo, acción evangélica).
      Si ya buscaste libros y no te decides con cuál comenzar, si quieres pregúntame y te recomiendo algunos específicos de acuerdo a tus necesidades. Si yo no sé cuál, pregunto con mis conocidos!! jijij..

      Bueno, si de plano no tienes mucho tiempo para buscar libros, y menos para leerlos, pues sin duda pregúntame tus dudas específicas, que yo, aunque tardándome tal vez tantito en responder, responderé.
      Mientras, pues que Dios te bendiga, y seguimos en contacto!!

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