Neuroética

Revista: Diálogo Filosófico. No. 80, Mayo/Agosto 2011. Neuroética.

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  • Bonete Perales Enrique, Neuroética, pp. 172 – 204

Con frases como: “El cerebro constituye el órgano fundamental de la individualidad humana” (p. 178), y “la Neuroética es el examen de lo que es correcto e incorrecto, bueno y malo en el tratamiento, perfeccionamiento o en la grata invasión e inquietante manipulación del cerebro humano” (p. 178), E. Bonete resume la pretensión de la neuroética. Se sostiene a lo largo de la presentación de esta “nueva ciencia” que la personalidad y el comportamiento es lo distinto del hombre, y estos dependen intrínsecamente del cerebro, según lo expone William Safire.Image

La neuroética se divide, según Adina Roskies, en ética de la neurociencia, que a su vez se subdivide en ética de la práctica y en las implicaciónes éticas de la neurociencia, y la neurociencia de la ética.

Bonete esquematiza en tres modelos los desarrollos de la neurociencia:

    1. Modelo cultural: Michael Gazzaniga prevee en su libro “The ethical Brain” que la neuroética ayudaría a comprender mejor los debates sobre: 1. El embrión humano 2. relación entre la libre voluntad y la responsabilidad personal 3. Una moral universal basada en la estructura cerebral.

    2. Modelo bioético: Walter Glannon, en “Bioethics and the Brain” Afirma que los hallazgos nuevos en neuroimagen nos avisan con antelación sobre enfermedades neuropsiquiátricas y efectos de las drogas en el cerebro, y las neurocirujías también pueden reflejar conocimiento nuevo y necesario sobre el comportamiento humano.

    3. Modelo Filosófico: Neil Levy, personaje principal en los desarrollos de la neuroética fundamentados desde la filosofía. Levy propone revisar los retos de las ciencias de la mente en la concepción del ser humano y en el modo de obrar y revisar el poder de intervención. La neuroética no es solamente un impresindible avance en la investigación neurocientífica, sino que ayudaría a plantear la justeza de las posibilidades de aplicación, sin olvidar los problemas filosófico-antropológicos que surgen. Temas importantes a tratar desde las neurociencias y su relación con el yo son: la mente, la consciencia y sobretodo la relación de lo subjetivo-objetivo.

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A pesar de que Bonete pretende esbozar objetivamente la pretensión de la neuroética, autores, alcances, etc., en el texto no puede dejar de percibirse su tendencia “neuroética” desde Levy, que, al parecer de A Cortina en el siguiente artículo, es determinista, biologisista y unilateral.

  • Cortina Adela, Neuroética: ¿ética fundamental, o ética aplicada?, 205 – 224

Según Roskies, en su división de 1) la ética de la neurociencia y 2) la neurociencia de la ética, en 1, el objetivo es establecer el marco teórico y aplicación, y en 2, mostrar el conocimiento neurocientífico en nuestra concepción de la ética: mostrar las bases neuronales de la agencia moral.Image

Algunas cuestiones fundamentales – problematizaciónes, diríamos – unidos a la neuroética, son: el problema mente-cuerpo, la identidad del yo y el deterministmo-libertad, además del retorno a la naturaleza humana accedida desde un método empírico, la naturaleza de la moral y una ética universal basada en el cerebro. (p. 209)

Pretenden Gazzaniga y Francisco Mora esbozar una filosofía de la vida que permita derrumbar las narraciónes religiosas y filosóficas tradicionales; respuestas biológicas a dilemas morales. La neuroética afirma que:

1- parecen existir instintos morales rectores de alcance universal.

2: En la formulación de juicios morales, éstos son intuitivos y los justificamos post hoc, basados en la emoción (p. 212)

Pero – critica Cortina – : los juicios morales no son instuitivos sino aprehendidos socialmente, y el progreso moral no es personal, sino colectivo. Causa de muchos malentendidos aquí es -sigue Cortina – la confusión de términos (sentido moral, órgano moral, etc.). Además, no encuentran los neuroeticistas principios ni siquiera abstractos, sino una estructura general en el cerebro de todo hombre, a la que se accede también desde otras ciencias, y que cuenta con el quehacer de la cultura y del medio social.Image

Lo que sí hacen las neurocéticas es llegar a una estructura moral, descubierta sobretodo por la psicología evolutiva y por la sociobiología. “Lo que pretenden las neuroéticas es decir que creen que el progreso moral consiste en incluir a todos los seres humanos en nuestra consideración, pero se necesita recurrir a teorías éticas y a aquellas que hunden sus raíces en la tradición de reconocimiento recíproco” (p. 222), afirma terminantemente Cortina.

Lo único que me gustaría comentar al bien logrado artículo de Cortina, es que el el resumen del mismo se plantea el objetivo de mostrar si la neuroética es ética aplicada o ética fundamental, pues son distintas las consecuencias de cada una. Tal vez esté implícito, pero nos gustaría llevar a sus últimas consecuencias los resultados de su análisis: si no es ética fundamental, sino aplicada, entonces…

Ya se ha leido en otras ocasiónes a Cortina con un tono más drástico y fuerte (e.g. En la reseña que hace al “Diccionario incompleto de Bioética” de Arnoldo Kraus y Perez Tamayo), aquí no hubiera sobrado.

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