La complejidad en las ciencias

La complejidad en las ciencias. El método como objeto. Método, institucionalización y enseñanza, Massé Narváes, Carlos/Pedroza Flores, René.

Comentario. Tzintli Velázquez Pacheco.

¿Qué es este objeto? ¿este objeto es real? ¿en qué sentido es real? ¿cómo se aprehende este objeto? ¿cómo se estudia este objeto? ¿cómo se habla acerca de este objeto?
La respuesta que se pueda dar a cada una de estas preguntas depende de, esencialmente, el sujeto y su contexto – objeto -, para lo cual se requiere especificar el modo en que el primero se relaciona con el segundo. La relación, por tanto, entre estos dos, sobresale como neurálgica en cuanto diferenciadora de percepciones acerca del mundo, sutil galimatías.

método2

Tal empresa, ingente ya en su concepción, más aún en su desarrollo, es mostrada a pincelazos gruesos, pues no contento el autor con hacerse de una piedra de toque que ha dado mucho de qué hablar a los filósofos de la ciencia, añade además características propias de los teorizadores sobre la realidad, dejando un sabor de boca variopinto, sin embargo pasajero.

Respecto al primer bloque, presenta una distinción, nuestro autor, entre el objeto real, en tanto existente “en la exterioridad de la conciencia”, y el objeto de investigación, en tanto concebido “en la interioridad del bloque de pensamiento del sujeto constructor”, para lo cual sitúa al primero en el plano óntico, y al segundo en el plano epistémico. Son distinciones básicas para la construcción de conocimiento científico o filosófico, empero, se extrañan otras concepciones de dar cuenta de los objetos, es decir, otras posturas epistemológicas, que en su fondo parten de una postura metafísica. Específicamente, por ejemplo, cabría la posibilidad de revisar también la visión que sobre la realidad sostiene el “realismo interno”, que considera que el objeto se crea desde el sujeto, aunque no solamente, es decir, que el concepto del sujeto co-crea la realidad, y ésta no está allende el sujeto1. Y la falta de concepciones distintas sobre lo real, ante la que presenta, tiene consecuencias epistemológicas, como él ha mostrado, no desdeñables.

Si el autor de este texto es el Dr. Carlos Massé Narváez, se entendería probablemente en mayor grado su adscripción epistemológica, lo que convertiría en no inocentes sus palabras sobre el método, mismas que, como él remacha, en su modo de ser expresadas manifiestan un modo específico de entender ese objeto – realidad – al que el sujeto trata de acercarse2.

método

Y es que parecería que nuestro autor tiene por objeto explicar el modo de hablar del proceso de investigación, es decir, hablar del método, que puede ser explicado como proceso o modo en que se realiza el proceso de construcción de teorizaciones. Pero este proceso imbrica de suyo la apropiación de lo real, la del ser de los objetos reales aludidos en el objeto de investigación y la de exposición de lo conocido3, es decir, la construcción del método tiene como parte constitutiva la reflexión epistemológica, pues “no podemos imaginar la producción de conocimiento sino a partir y por medio de materiales cognitiformes4, dice Bhaskar.

Pero no podríamos quedarnos en esta, atreviéndome, pseudo-aporía, y por eso, la posible salida está en las palabras mismas de nuestro autor, justo cuando está mencionando la problemática de inteligibilidad que existe entre especialistas a causa de su lenguaje:
Lo mismo sucede con demasiada frecuencia con las llamadas investigaciones interdisciplinarias: si el lenguaje no es semejante, menos lo son los instrumentos de captación de lo real y las formas y contenidos de lo real buscados por cada investigador5.

Intentemos sacar las consecuencias de su frase: si hay inteligibilidad, y también existe la necesidad de que unos se entiendan con otros, es decir, si queremos romper la barrera de la inteligibilidad en términos epistémicos (es lo que Th. Kuhn llamaría inconmensurabilidad), entonces existe la necesidad fuerte de establecer un lenguaje común, y este lenguaje – marco conceptual del sujeto – se conformaría desde los sujetos en contexto como modelo de acercamiento a la realidad, que en investigaciones interdisciplinarias es la misma. Para seguir la línea del texto, lo que se está afirmando es que habría la necesidad social, a causa de la construcción teórica en donde se comparten referentes teóricos, vocablos, prácticas y objetos de investigación, anhelos y voliciones profesionales, de la elaboración de una epistemología específica que responda a una metafísica específica, y esta especificidad deberá estar marcada fontanalmente por la pluralidad de marcos conceptuales, y sólo entonces, los resultados de la colaboración entre investigadores de distintas áreas no serán meras agregaciones discursivas construidas con independencia unas de las otras. Por eso, podríamos llamar a este intento “realismo pluralista”, o “epistemología pluralista”, por el momento. Este intento, curiosamente, coincidiría con la visión de Massé con respecto a conocer múltiples planteos, según los cuales es posible construir reflexiones comprensivas y superadoras de sus fuentes generadoras.

Y si “pocos sujetos han sido formados integralmente; los Marx, los Einstein, los Galileo no abundan6, entonces “lo ideal es formar sujetos dotados de conocimiento filosófico, epistemológico, metodológico y científico; es decir, individuos capaces de ubicar su práctica investigadora en el universo epistémico, y conscientes de las implicaciones filosóficas de su quehacer7.

1En general, podrían atenderse a las ideas que sobre el tema aportan H. Putnam (pueden verse sus libros “las mil caras del realismo” y “razón verdad e historia”; L.Villoro (puede verse su libro “creer, saber, conocer”); L. Olivé (puede verse su artículo “Villoro, sobre verdad, objetividad y saber”), etc., por mencionar algunos autores (y algunos textos sobre el tema. Citas de memoria).

2Con “no inocentes” me refiero, por ejemplo, a su artículo “Complejidad y transdisciplinariedad en la epistemología dialéctica crítica, Quivera, año/vol 9, número 002, Universidad Autónoma del Estado de México, Toluca, México, pp. 309-322”, en donde defiende la categoría de “totalidad” como fundamento incluso de una antropología filosófica, siendo ésta una postura contraria a la visión pluralista que “escucha distintas voces”; sería, entonces, una hegemonía que se impone.

3 Sustenta esta concepción desde V.F. Covarrubias, pero también desde Hegel, Marx, Kosik y Zemelman, cfr. Ibidem, p. 310.

4 Bhaskar, R., Filosofía y realismo científico, Cuadernos de crítica 48, UNAM, México, 1993, p. 7.

5Massé Narváes, C/Pedroza Flores, R., La complejidad en las ciencias. El método como objeto. Método, institucionalización y enseñanza, El colegio Mexiquense, A.C., 2002, p. 165.

6 Ibidem, p. 168.

7Ibidem, p. 167.

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